EL RINCÓN DEL VERSO


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¡QUIEN PUDIERA VOLVER!



Jueves cuatro de enero
Noche fría en Sevilla
Pero a dar un breve paseo
Como siempre, tu ciudad me invita.

Decidí pasear por el centro
¡Qué hermosa estaba Plaza Nueva!
La lluvia acompañó aquel paseo
Decidiendo regresar a La Alameda.

¡Qué bonito estaba el centro!
Con esa iluminación navideña
Me acordé de ti, por un momento
A mí llegada a La Alameda.

La Alameda trajo al pensamiento
Aquella tarde lluviosa de mayo
Cuando después de tanto tiempo
Me sorprendí sin esperarlo.

También vino al pensamiento
Amigo, la primera vez
Que me acerqué al templo
Poeta, del Gran Poder.

¡Quién pudiera volver!
Murmuré mirando al cielo
¡Quién pudiera rezar otra vez!
Contemplando su rostro moreno.

¡Quién pudiera volver!
Aunque solo fuera un instante
Murmuré recordando aquel atardecer
Sencillamente, antes de alejarte.

Cuantas veces entré
Ahora es un recuerdo lejano
Cuantas veces le dejé
Mi oración casi a diario.

Cuantas veces entré
La pasada primavera-verano
Rogándole la última vez
¡Dios mío, no me dejes de la mano!.

Siento que siempre llevaré
Prendido en el alma ese deseo
Porque nunca en olvido echaré
El tiempo que pasé en aquel barrio Nazareno.

La Alameda siempre será
Puerta de recuerdos y anhelos
El corazón siempre añorará regresar
A mi entrañable barrio de San Lorenzo.

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MARINERO



Sentada en la playa contemplaba

El mar y su gran inmensidad
Mis ojos se entristecieron
Por que las olas, se llevaron mi felicidad.

Esperaba quieta e impaciente

Que mi marinero volviera
Porque yo no soy nada
Si él no está a mi vera.

En su barquilla blanca

Se fue mar a dentro
Yo seguía esperando
Mientras la tarde
Se iba muriendo.

Llegó la noche

Y mi marinero volvió
Mi pena fue alegría
Cuando entre sus brazos
Un beso de amor me dio.



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ESTA LLORANDO LA MARISMA



Domingo de Pentecostés
Comienza el rosario de Almonte
Su corazón vivirá un año después
La ilusión que muy dentro esconde.

Tras su sencilla oración
El simpecado llega a la ermita
Tras la reja le espera la devoción
Que siente al contemplar su cara bonita.

Tras su sencilla oración
Impaciente espera la hora
La reja un año más saltó
Para llevar a su Pastora.

Era de madrugada todavía
Cuando salía de su templo
Para que la nueva luz del día
Dejara imborrables momentos.

Con la llegada del mediodía
El cielo poco a poco se nublaba
El sol, tímidamente se escondía
La marisma en silencio lloraba.

Lloraba su radiante cielo azul
Porque sabe que se va su lucero
Dejando solo ese bello rincón del sur
En los meses de otoño e invierno.

Está llorando la marisma
Porque se irá su Paloma
Pasarán nueve lunas para que sonría
Cuando regrese a su palomar, la señora.

La marisma espera impaciente
Despedir a su dueña y Pastora
Soñando que el tiempo nuevamente
Traiga esa añorada y mágica hora.

La marisma espera impaciente
Vendrá con la llegada de la primavera
Cuando vuelva vestida de Pastora
A su bonita y amada aldea.

VOLVERE



Ya quedan pocas horas
Para volver a pisar tú suelo
Para ver tu hermoso mar sereno
El radiante sol

Y el limpio y claro azul de tu cielo.
Volveré
Ese es mi deseo
Estar en la tierra que llevo en mí ser
En ese rincón que tanto quiero.

Volveré
Para estar siempre contigo
Porque no hay nada más bello
Que vivir en la tierra donde he nacido.

EL RUISEÑOR DE LA PUEBLA

La noticia me sorprendió
En un día sereno y gris
Mi corazón enmudeció
Aunque nunca le conocí.

Recordaba mi bonita niñez
Y aquellos dorados años 80
Cuando en este género me inicié
Como banda sonora sus letras.

Cuantas veces he cantado
Salinera o temas cofrades
Mi niña se ha enamorado
Tú no eres buena, lo sabes.

La virgen viene a mi casa
Y ese breve solo en Amapola
Hoy tu pueblo te llora
Sencillamente te extraña.

Cuantas veces guardé silencio
Escuchando su bonita voz
Como homenaje mis versos
Porque se fue EL RUISEÑOR.

RUISEÑOR DE LA PUEBLA
Hoy para y por ti escribo
Tu voz en mí se queda

Mi admirado Faustino.

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POR UN FLECHAZO

Se conocían solo de vista
Al vivir en el mismo barrio
Sin saber que un día llegaría
A suceder lo menos pensado.

Únicamente se saludaban
Si se cruzaban por la calle
Sin pensar que la vida les brindaba
Ese momento que no oculta nadie.

Poco a poco y en silencio
Se fue enamorando el corazón
Anhelando cada día el momento
Para tener esa primera ocasión.

En un día radiante de primavera
De nuevo volvieron a encontrarse
Mientras sus miradas claras y serenas
Fueron fiel testigo de aquel instante.

Aquel día sobró el saludo
Como hacían cada mañana
El sentimiento era más profundo
Y no necesitaron apenas palabras.

Aquel día sobró el saludo
Como hacían cada mañana
El corazón se sentía seguro
Y solo entregarse necesitaba.

Él quiso robarle un beso
Tras contemplar su mirada
Y ella no pudo ocultar el deseo
Que hacía tanto tiempo esperaba.

Se entregaron mutuamente
Como siempre habían deseado
Con esa bonita ilusión que se tiene
Cuando se suele dar el primer paso.

Se entregaron mutuamente
Decidiendo así unir sus vidas
Para compartir sencillamente
Sueños, emociones y alegrías.

Como testigo de aquella unión
Intercambiaron dos alianzas
Como señal de su sincero amor
Y de su hermosa y plena confianza.

Así pasaron largos años
Dando lo mejor que tenían
Celebrando el día señalado
Cada vez que octubre nacía.

Solían hacerlo con una velada
Tan romántica como esa época
Acompañados por una cálida hoguera
Hasta llegar al filo de la madrugada.

Solían hacerlo con una velada
Renovando la promesa de antaño
Aquel día quisieron fuera más señalada
Porque de amor cumplieron cincuenta años.

Solían hacerlo con una velada
Renovando la promesa de antaño
Sin olvidar que por entero se entregaban

Gracias a un bonito y pequeño flechazo.

COSTUMBRES DE ANTAÑO


Rocío, se llama una aldea
Coronada por el azul del cielo
De suaves pisadas y blancas arenas
Y rumores a plegarias que deja el viento.

Rocío, se llama una aldea
Nombre de la Pastora divina
Rocío, señora, madre y Reina
De un bello rincón, la marisma.

Rocío, se llama una aldea
Cobijo para un corazón peregrino
Consuelo y esperanza del que espera
Tras un duro, largo y anhelado camino.

Rocío, se llama una aldea
Donde viven potros marismeños
Donde el alba, en primavera
Espera al tamboril y al cohetero.

Rocío, se llama una aldea
Donde unos ojos lloran de emoción
Ofreciendo en silencio ante la reja
Una breve, humilde y sincera oración.

Rocío, se llama una aldea
Donde se enmudece el alma
Esa mañana de mayo al verla
Y el corazón anhela llevarla.

Son costumbres de antaño
Que algunos parecen olvidar
Son tradiciones que sin embargo
Se deberían de respetar.

Deberían de respetar la naturaleza
Y el sentimiento de un pueblo entero
Deberían tener un poco más de delicadeza
Y no convertir algo tan bello en un estercolero.