REINA DE LOS MARINEROS



Comenzaba a despuntar la mañana
Bajo el manto azul claro del cielo
Cuando todavía a esa hora temprana
Mi barrio estaba en calma y en silencio.

Un pequeño rayo de sol
Me dio calor un instante
Mientras la brisa fresca rozó
Suavemente mi sereno semblante.

Regresé a mi pequeño hogar
Tras hacer un par de recados
Sin esperar nada en especial
El destino, quiso hacerme un regalo.

En esta radiante mañana
Echaba un vistazo a la prensa
Francamente, diré que no esperaba
Recibir amigo, tan grata sorpresa.

Se estremeció mi sereno corazón
Hojeando ese breve suplemento
La mirada se llenó de emoción
Tras ver ese título tan bello.

Ese hermoso nombre
A Triana me suena
A pesar de ser uno de esos rincones
Que no he visitado aunque quisiera.

No conozco personalmente
Ese bello rincón trianero
Pero desde que llegué tengo la suerte
De rezarle a la Reina de los Marineros.

Por eso hoy, se estremeció el corazón
Porque siempre la tengo a mi vera
Y el deseo sin querer se presentó
Para dedicarle este pequeño poema.

De ella, podría decir
Me gusta contemplar su cara morena
Sencillamente, me gusta sentir
Esa copla que la nombra en primavera.

Para terminar este poema
Solamente, diría te quiero
Esperanza, mi inseparable compañera
Madre y Señora de los Marineros.

http://3.bp.blogspot.com/_HNJwt_Bk1A0/TS8CasqI4QI/AAAAAAAAOkU/rQRUwCd0Krk/s1600/fotos+antiguas+de+la+Esperanza+de+triana+%25285%2529.jpg 


Fernando Morillo,
besando la mano de su Esperanza,
una vez acababa de vestirla

PARA UNA PERSONA MUY ESPECIAL

Aquella mañana de verano
Recibió una mala noticia
Y al coger el sobre entre sus manos
Sintió que nunca le perdería.

Aquella mañana de verano
El correo le devolvió una carta
Sus ojos se llenaron de tristeza
Pensar en todo lo que de él guardaba.

De él, guardaba muy dentro
Una valiosa amistad verdadera
Sus bonitos ánimos y consejos
Que tanto le sirvieron en aquella época.

Se conocieron un día otoñal
En el pueblo donde ella vivía
Él, vio que su apoyo lo podía brindar
Aunque nada que ver con ella tenía.

Por suerte, un año más tarde
Sería para ella, un buen tutor
Entonces a conocer quiso darle
Su breve pero bonita pasión.

Quiso compartir con él
Un buen día sus versos
Él, sería para ella un lector fiel
Hasta que lo quisiera el tiempo.

Ocho años ha durado su amistad
Sencillamente son cosas del destino
Ella, hoy quisiera con sinceridad
Desear lo mejor para su amigo.

Sin ninguna queja ni enfado
Es difícil poner una despedida
De corazón, escribió como antaño
Su amiga, que nunca le olvida.

A una persona muy especial
Sencillamente, él es así
Estos versos le quiere dedicar
Aunque es difícil los pueda recibir.

Una persona muy especial
Eso es, lo que él es para ella
Hoy podría decir para terminar
¡Viva la gente sencilla y buena!.

Una persona muy especial
Eso es, lo que él es para ella
El cariño siempre perdurará
Para mantener esa imborrable huella.

Esa imborrable huella
Ocho años de ilusiones e inquietudes
Mediante una posdata sincera
Diría ¡qué difícil perder la costumbre!

Será difícil perder la costumbre
Pero su nombre guardará el recuerdo
Una persona maravillosa y dulce
Que llevará siempre en su pensamiento.